A diferencia de la lingüística, que se ocupa de establecer conceptos generales sobre el lenguaje como un todo, más que sobre la lengua particular de cada individuo, la psicolingüística debe concentrarse en determinados aspectos de los mensajes verbales, en cuanto que determinantes de la conducta del individuo.
En este sentido, compete a la psicolingüística el estudio de los procesos de adquisición del lenguaje y de percepción del habla, la relación entre lenguaje y pensamiento y los desórdenes patológicos del lenguaje, como la afasia o pérdida del habla.
Cómo se genera el lenguaje como proceso mental y neurofisiológico
Investigadores de diferentes disciplinas, como el psicolinguísta Ray Jackendoff (1996), los filósofos Dan Dennett (1991, 1995), Peter Carruthers (1996) y Andy Clark (1997), han argumentado que el lenguaje, además de su función esencial en la comunicación humana, tiene un papel estructurante sobre otros procesos cognitivos y comporta la aparición, por ejemplo, de tipos y modalidades específicos de recuerdos, y de particulares procesos de pensamiento, que resultarían imposibles sin las representaciones estructuradas que éste provee. No todas las formas de registro mnémico (Procesos dinámicos por el cual la información es codificada brevemente por las diversas memorias sensoriales luego tratada temporalmente en la memoria a corto plazo (memoria de trabajo), por un sistema central que coordina la curva articulatoria y el bosquejo viso-espacial; finalmente es transferido a la memoria episódica, semántica y prospectiva de los procedimientos), requieren lenguaje, pero sin la existencia de representaciones lingüiformes en un formato declarativo, probablemente no se hubieran desarrollado las formas de recuerdo episódico y autobiográfico que constituyen el núcleo de lo que desde las categorías del sentido común denominamos “memoria”. A su vez, a partir de la conformación de sistemas de memoria explícita y declarativa, se pueden redescribir a ese formato representacional otras formas de registro mnémico no declarativas: uno puede, por caso, realizar el esfuerzo de explicitar e incluso describir en una receta comunicable, el conjunto implícito de procedimientos sensomotores que realiza para estacionar el coche (sin perder por esto, afortunadamente, las memorias procedurales que median esa pequeña magia urbana)
En 1950 se presenta las primeras apariciones de la psicolingüística representada por el psicólogo norteamericano Charles Osgood quien auspicio y estimulo un encuentro interdisciplinario en la Universidad de Cornell donde nace la designación a esta nueva disciplina y se dedicara a estudiar las implicaciones psicológicas de la actuación lingüística.
Aparecen los postulados chomskianos y la propuesta generativo-transformacional. Se empieza a estudiar lo que se denomina competencia lingüística (de orden básicamente mental y cognoscitivo), mediante las evidencias proporcionadas por la actuación o realización concreta del uso del lenguaje, referido como tanto a la producción como a la comprensión.
Se efectúa un cambio de concepción que pasa a considerar el desarrollo del lenguaje como una parcialidad sujeta al desarrollo cognoscitivo global y se concentra el interés de la competencia cognoscitiva. La etapa actual de la psicolingüística comienza a investigar el lenguaje en todas sus implicaciones: el uso y el entorno o contexto se estudian conjuntamente como parte de un proceso cognoscitivo inherente al emisor y al destinatario del lenguaje. Adquieren mucha importancia factores como la coherencia y los marcos de conocimiento: el objetivo global busca dar cuenta del desarrollo de la competencia comunicativa, en su acepción mas amplia (habilidad específicamente humana para procesar y decodificar cualquier hecho comunicativo a través de sistemas codificados complejos, sean fonauditivos, visuales, táctiles o de cualquier otra naturaleza)
En este sentido, compete a la psicolingüística el estudio de los procesos de adquisición del lenguaje y de percepción del habla, la relación entre lenguaje y pensamiento y los desórdenes patológicos del lenguaje, como la afasia o pérdida del habla.
Cómo se genera el lenguaje como proceso mental y neurofisiológico
Investigadores de diferentes disciplinas, como el psicolinguísta Ray Jackendoff (1996), los filósofos Dan Dennett (1991, 1995), Peter Carruthers (1996) y Andy Clark (1997), han argumentado que el lenguaje, además de su función esencial en la comunicación humana, tiene un papel estructurante sobre otros procesos cognitivos y comporta la aparición, por ejemplo, de tipos y modalidades específicos de recuerdos, y de particulares procesos de pensamiento, que resultarían imposibles sin las representaciones estructuradas que éste provee. No todas las formas de registro mnémico (Procesos dinámicos por el cual la información es codificada brevemente por las diversas memorias sensoriales luego tratada temporalmente en la memoria a corto plazo (memoria de trabajo), por un sistema central que coordina la curva articulatoria y el bosquejo viso-espacial; finalmente es transferido a la memoria episódica, semántica y prospectiva de los procedimientos), requieren lenguaje, pero sin la existencia de representaciones lingüiformes en un formato declarativo, probablemente no se hubieran desarrollado las formas de recuerdo episódico y autobiográfico que constituyen el núcleo de lo que desde las categorías del sentido común denominamos “memoria”. A su vez, a partir de la conformación de sistemas de memoria explícita y declarativa, se pueden redescribir a ese formato representacional otras formas de registro mnémico no declarativas: uno puede, por caso, realizar el esfuerzo de explicitar e incluso describir en una receta comunicable, el conjunto implícito de procedimientos sensomotores que realiza para estacionar el coche (sin perder por esto, afortunadamente, las memorias procedurales que median esa pequeña magia urbana)
En 1950 se presenta las primeras apariciones de la psicolingüística representada por el psicólogo norteamericano Charles Osgood quien auspicio y estimulo un encuentro interdisciplinario en la Universidad de Cornell donde nace la designación a esta nueva disciplina y se dedicara a estudiar las implicaciones psicológicas de la actuación lingüística.
Aparecen los postulados chomskianos y la propuesta generativo-transformacional. Se empieza a estudiar lo que se denomina competencia lingüística (de orden básicamente mental y cognoscitivo), mediante las evidencias proporcionadas por la actuación o realización concreta del uso del lenguaje, referido como tanto a la producción como a la comprensión.
Se efectúa un cambio de concepción que pasa a considerar el desarrollo del lenguaje como una parcialidad sujeta al desarrollo cognoscitivo global y se concentra el interés de la competencia cognoscitiva. La etapa actual de la psicolingüística comienza a investigar el lenguaje en todas sus implicaciones: el uso y el entorno o contexto se estudian conjuntamente como parte de un proceso cognoscitivo inherente al emisor y al destinatario del lenguaje. Adquieren mucha importancia factores como la coherencia y los marcos de conocimiento: el objetivo global busca dar cuenta del desarrollo de la competencia comunicativa, en su acepción mas amplia (habilidad específicamente humana para procesar y decodificar cualquier hecho comunicativo a través de sistemas codificados complejos, sean fonauditivos, visuales, táctiles o de cualquier otra naturaleza)

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